Presentación en la Feria del Libro de las novedades

Anuncios

CONFESIONES ÍNTIMAS DE UNA MUJER (Les enfants du siècle)

Confesiones íntimas de una mujer (Les enfants du siècle), título de una de las varias películas francesas sobre la vida de George Sand, en la que se trata la relación mantenida entre esta peculiar escritora y el también escritor Alfred de Musset, una relación no vista con buenos ojos por parte de ambos, y de la cual surge el libro  Las Confesiones de un hijo del Siglo en el que Alfred Musset narra el verano que pasaron juntos en Venecia.

Rita Levi Montalcini

Dedico mi post de este Día de la Mujer Trabajadora a esta viejita a la que adoro. Es Rita Levi Montalcini, nació en 1909 y lleva ya más de 100 años trabajando. “Estoy estupenda, oigo con audifono y veo poco, pero el cerebro sigue funcionando hoy mejor que nunca”. Perlas así me voy encontrando en el texto dedicado a ella en la preciosa Agenda de las Mujeres del 2012, editada por Elena Lasheras.

Para quien no lo sepa es premio Nobel de Medicina, y sus descubrimientos en el sector de la genética han servido para afrontar patologías neurodegenrativas que afectan a gran parte de la población mundial.

Es además soltera y feminista de pura cepa: “Siempre pensé que la mujer estaba destruida porque el hombre imponía su poder por la fuerza física y no por la mental. Y con la fuerza física puedes ser maletero, pero no un genio”.

Cuando le preguntan si está preparada para la muerte, dice: “Es lo natural, llegará un día pero no matará lo que hice”. “Los mensajes que uno deja, persisten. Cuando muera, solo morirá mi pequeñísimo cuerpo.”

Pequeñísimo cuerpo de una enorme mujer. Y viajera en guerra, también, como todas nosotras.

Especial día internacional de la mujer

Con motivo de la celebración del día internacional de la mujer, el 8 de Marzo, y teniendo en cuenta que George Sand es un icono del feminismo, esta semana haremos mención a diversas mujeres que han sido importantes a lo largo de la historia, y que permitieron que poco a poco, y paso a paso, la mujer fuera teniendo un papel más importante en la sociedad.

Empezaremos, teniendo en cuenta que somos editores y lo nuestro son los libros, mencionando a una mujer que consiguió que las mujeres pudieran acudir a la biblioteca no solo de visita o en días festivos como estaba impuesto ya que la Biblioteca Nacional era en principio de exclusivo uso masculino. Esta joven era Antonia Gutiérrez Bueno la cual solicitó un permiso a la regente María Cristina con motivo de la necesidad de documentarse para un Diccionario histórico y biográfico sobre mujeres celebres en el que trabajaba.

La Biblioteca Nacional ha realizado un artículo haciendo mención a esta mujer con motivo del día internacional de la mujer, ya que a pesar de esta hazaña, no hay mucha constancia de ello en la historia.

Si quieres saber más sobre ella el artículo completo se encuentra en la página de la Biblioteca Nacional de España.

aImagen

En la filatelia

Encontramos algunos sellos postales de George Sand. Algunos son conmemorativos del centenario de su muerte y otros pertenecen a antiguas colecciones francesas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en 25 de febrero de 2012. 1 comentario

George Sand ¿del tercer sexo?

La escritora catalana Laura Freixas se refiere a George Sand en su libro Literatura y mujeres:

«La mujer artista, escritora o intelectual ocupaba [en el siglo XIX] un territorio ambiguo: o carecía de identidad sexual –recordemos nuevamente a Valera: «neutralizarlas, jubilarlas de su sexo» o reunía ambas. De ahí el inquietante elogio consistente en calificarlas de «viriles». A «Víctor Català» (Caterina Albert) se le alababa su «estilo vigoroso, digamos masculino». su «prosa víril»; el mismo calificativo, «viril», solía aplicarse a Emilia Pardo Bazán; Clarín decía de ella: «Escribe a lo hombre». De George Sand decía Turgueniev: «Qué hombre valiente fue y qué buena mujer», y Flaubert la apostrofaba: «Oh tú, del tercer sexo» […] Evidentemente, calificar de masculina a la mujer artista es la manera más simple de reconocer los logros de una mujer determinada, sin por ello cuestionar el axioma según el cuál la feminidad y creatividad son incompatibles […] Pues no fueron muchas las que tuvieron el valor de desafiar a la sociedad llevando vidas de hombre y por lo tanto escandalosas, a lo George Sand. La mayoría optó por la estrategia contraria: se presentaron como seres humildes, ignorantes, inocentes y llenos de buenos sentimientos; en una palabra: la quintaesencia de la feminidad, tal como la época la entendía». (Freixas, 2000, 130, 135)