Drag Kings

Una de estas NO es una mujer, a que no adivinas cuál

Todo el mundo ha oido hablar de los Drag Queens…y de los Drag Kings? pues haylos también. Mujeres que se ‘disfrazan’ de hombres. Espera, tras guglear un poco tengo que rectificar: personas que se disfrazan de hombres, no han de ser necesariamente mujeres. Un hombre puede entonces disfrazarse de hombre, ser ‘más’ hombre digamos :-/ Pregunten si no a Chuck Norris.

Total, que nuestra querida George Sand (aka Amandine Aurore Lucile Dupin) fue una pionera en esto de la permormatividad del género allá por el S.XIX, creándose una personalidad ‘masculina’ y usando vestimentas de hombre en espacios públicos para que se la tomara más en serio, profesionalmente hablando.

Está entre las fotos..comparen con la dulce princesita ‘lila’ del lateral y hagan sus apuestas.

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Esta entrada fue publicada en 9 de febrero de 2012. 2 comentarios

George Sand según El País

George Sand, su vida y su época

Su vida

Esta descendiente de Maurice de Saxe. (hijo natural del rey de Polonia, Augusto II), de la que Renán decía «no tuvo el siglo una herida, de la cual su corazón no haya sangrado, ni tina enfermedad que no le arrancara quejas armoniosas» y Turgeniev: «es una de nuestras santas», vino al mundo en París el 5 de junio de 1804, se casó pronto, demasiado quizás, con Casimir Dudevant y de este matrimonio nacieron dos hijos: Maurice y Solange. Fracasado el matrimonio desde el primer momento Aurora, que ya escribía, pero no publicaba, comienza una serie de relaciones extramatrimoniales, más o menos tormentosas, a la manera romántica, Aurelien de Séze, Jules Sandeau («Esta mujer es un cementerio», decía de ella, casi todos sus amantes murieron antes), y entre otros Musset, una aventura tormentosa y apasionada («insensato, me dejas en el mejor momento de mi vida, el día más verdadero, el más apasionado, el más sangrante de nuestro amor»), Chopin («su alma es todo poesía, todo música»), pero la vida era imposible con él.

Su obra

La obra de George Sand es muy discutible, quizás lo más interesante sea Historia de mi vida, la Correspondencia y los Diarios íntimos donde su estilo que Stendhal calificaba de «abominable amaneramiento», es menos afectado, y menos pretencioso, y a nivel del contenido es menos moralista, más directa y sincera. Esta escritora, que como ella intuía («creo que dentro de cincuenta años seré olvidada y quizás completamente desconocida») no cuenta demasiado en el panorama literario. causó sensación en su época, y si bien Nietzsche se refería a ella definiéndola como «esta terrible vaca a escribir que tenía algo de alemana en el mal sentido del término», muchos de sus contemporáneos no le escatimaron los elogios.Trabajadora incansable, sus primeros escritos datan de 1829 Viaje a España, Viaje a la Auvergne, pero empieza realmente a escrbir cuando se encuentra a Jules Sandeau, juntos publican Rosa y Blanco, firmado J. Sand y solo en 1832 nace para la literatura George Sand, con Indiana (la lucha del amor absoluto contra las contradicciones e imposiciones de la civilización), más tarde Leila…

Artículo completo: http://elpais.com/diario/1977/03/18/

27 de septiembre

«Nosotros, los franceses, somos difíciles de satisfacer. Encarnamos la fe crítica, y en los momentos difíciles la crítica se convierte en injuria. En virtud de nuestra experiencia, que es terrible, y de nuestra imaginación, que es voraz, solo estamos dispuestos a confiar nuestro destino a seres perfectos; al no encontrarlos, nos entusiasmamos con cualquiera, un desconocido que nos engaña y nos pierde. Así, todo hombre que alcanza el poder goza inmediatamente del prestigio de la fuerza o de la habilidad. Que haga algo distinto a los demás, eso es lo único que le pedimos, y al principio no valoramos si está bien o mal. El primer día, admirar es una necesidad; valorar todavía no parece necesario. Pero al segundo día, el examen se hace más riguroso. Y al tercero ya nos acercamos al odio o al desprecio».

                       

26 de septiembre

[…] «Toda lógica humana se anula cuando, en lugar de elevarse sobre los intereses materiales, el hombre hace de estos el móvil absoluto de su conducta.» […]

»Nos juzgan capaces de correr a las armas uno contra diez, y les parecemos incapaces de negociar a través de nuestros representantes las condiciones de una paz honorable. He aquí una contradicción flagrante: o somos dignos de fundar un gobierno libre y orgulloso, o somos unos cobardes a los que es ridículo llamar a la gloria de los combates.» […]

Esta entrada fue publicada en 4 de enero de 2012. 1 comentario

25 de septiembre

[…] «Se organiza ya la defensa. Si nos dejan tiempo, el miedo dejará sitio a la ira. Esto no asusta a quien razona, y confieso que la borrasca de la invasión no me preocupa más que la nube que surge en el horizonte en un día de verano. […] Sin embargo, toda nuestra vida es un continuo pasar de nubes amenzadoras: no siempre estallan sobre nuestras cabezas, y solo nos preocupamos ligeramente de los males inevitables. Así es la vida del hombre, una aceptación perpetua de la muerte; […] ¡Que pase, pues, esta tormenta de muerte, y nos lleve a muchos de golpe! […]

»¿Cuál es el carácter distintivo de estos pueblos? El nuestro no tiene mucho orden en sus asuntos; el suyo, demasiado. […] Llegan fríos y duros como una tempestad de nieve, implacables en sus decisiones, feroces si es necesario, aunque tan dulces como se puede serlo en la vida y sus rutinas. No reflexionan en absoluto: no es el momento; la reflexión, la piedad, el remordimiento ya los espera en el hogar. En marcha son máquinas de guerra inconscientes y terribles. Esta guerra es particularmente brutal, sin alma, sin discernimiento, sin entrañas. […] No hay héroes, tan solo metralla. […]

»Así es como la civilización ha entendido su poder en Alemania. Su pueblo positivista ha suprimido hasta nueva orden la quimera de la humanidad. […] Contemplamos con estupor su esplendor mecánico, su disciplina de autómatas sabiamente ordenados. […] Debemos reconocer que hay en este pueblo un estoicismo de voluntad del que carecemos, una persistencia del carácter, una paciencia, un saber extensivo a todo, una capacidad de decisión sin réplica, una virtud extraña hasta en el mal que cree que deben cometer. […] Este millón de hombres que Alemania ha vomitado sobre nosotros no puede ser la horda salvaje de las innumerables legiones de Atila. Es una nación diferente a la nuestra pero iluminada por la misma civilización, nuestra igual ante Dios. […]

»Lo que es seguro, lo que podemos predecir, es que no está lejos el día en el que la juventud alemana despertará de su sueño. Sumida hoy en el error que estamos padeciendo, que consiste en creer que la grandeza de una nación reside en su fuerza material y puede personificarse en la política de un hombre, reconocerá un día que ningún hombre puede ser investido con un poder absoluto sin que abuse de él.» […]

24 de septiembre

[…] «Por mucho que insistamos al campesino para que deje de llamar amo al propietario de la tierra que cultiva, desea que la posesión implique una autoridad. […]

»Ahí donde el burgués acepta el sacrificio a la patria que le lleva a aceptar la amargura de la escalvitud, el campesino lo hace por la creencia fatalista de que el hombre está hecho para obedecer. […]

»¿Cómo organizar una nación en la que el campesino no entiende y domina en número la situación?»